Es común en ti culpar a otros de lo que te pasa, pero esta vez es poco probable que lo hagas. Aquí la culpa es toda tuya, así como la responsabilidad de lo que está pasando, porque aunque te cueste entenderlo, fuiste tú quien no hizo los ajustes a tiempo, ni tomaste las decisiones correctas para no llegar hasta este punto. No es como lo piensan vender los tuyos, que dicen que tu enfermedad es por haberte dedicado a trabajar por los pobres. Eso es una bajeza y una bofetada a tus seguidores.
La realidad hoy se impone y aunque nos maquillen la poca información a la que tenemos acceso o sencillamente no informen nada, sabemos que las cosas no están bien. Porque de estarlo, no existirían las dudas; porque si algo saben hacer bien, es aclarar lo que les conviene.
Ahora tu vida se debate entre rumor y rumor, entre el continuo ajetreo de una sociedad neuróticamente politizada y dependiente de tu presencia, porque aunque esto sea religión para muchos, a otros tantos nos toca bajar la cabeza y asentir que nos hemos acostumbrado a verte siempre, a escuchar tus barbaridades y a no dejar ni el mínimo espacio de encuentro social sin sentir la imperiosa necesidad de hablar de ti. Te convertiste en ese círculo vicioso, en una centrífuga de la que pocas veces logramos salir.
Eso eres, Presidente. Dejaste de ser el héroe de la revolución, el líder máximo de la región… para convertirte en un caudillo más, trasnochado y ahora invisible. En la palanca que impulsa al “Presidente sin votos” a una campaña para sucederte. Te convertiste en un rumor recurrente.
Quisiera decirte algo, esperando que no sea muy tarde. Si alguna vez soñaste genuinamente trabajar por los pobres y por la equidad en Venezuela, debo decir que comenzaste muy bien, pusiste en el tapete la necesidad que tenemos de voltear la cara a una realidad distinta a la que vivimos algunos y eso lo agradezco profundamente y lo hago de verdad porque estoy convencido que la nueva generación política no dudará que ese es el camino correcto. Lo que si te reprocharé siempre es que hayas usado a la gente para hacerte un culto personal, que hayas comprado voluntades como lo hacían aquellos a los que te opusiste y finalmente derrotaste, que hayas regalado nuestro dinero intentando consolidar tu sueño mesiánico de ser el Bolívar del siglo XXI, que hayas vendido nuestra identidad a Cuba y que el resentimiento, la persecución y el odio fueran las herramientas que escogiste para llevar a cabo tu gobierno y ahora el de la mafia que ilegalmente te sucede. Pudiste haber logrado grandes cambios sin hacernos tanto daño como país, hoy tenemos a unos pobres que igual no son atendidos eficientemente, unos ricos queriendo salir del país y unos oportunistas haciéndose ricos, deteriorando aún más nuestra economía.
Deseo sinceramente que si tu situación es reversible, te mejores. Pero quise decirte esto porque todo apunta a que el presente te está quedando corto.
RBR
viernes, 1 de marzo de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
La utopía de la dignidad revolucionaria
En estos 14 años de una revolución que parece diluirse ante las dudas de la permanencia en el juego de su máximo líder, mucho es lo que se no ha hablado de "lo digno". Viviendas dignas, trabajo digno, profesiones dignas... Y pare usted de contar. Pudiera hacer un ejercicio sencillo: agregue digno/digna a cualquier cosa que usted considere coherente o no y rápidamente habrá aprendido una parte importante del ideario revolucionario y socialista de nuestro país.
Viendo esto, me surge una duda válida. ¿Qué es realmente "lo digno"? ¿Se habrán equivocado mis padres al enseñarme este concepto? Veamos. Para mi, lo digno es tener la convicción que con mucho trabajo y constancia se pueden lograr las metas que nos trazamos, más lento que quienes lo hacen por los caminos fáciles, de eso no tengan duda, pero con la tranquilidad y la verdadera dignidad de haberlo hecho por tus propios medios.
Ahora bien, cuando regalan una "vivienda digna" no hacen más que arrebatarle la dignidad a los beneficiados, amarrándolos a un ideal político y pasándole una factura en cuanto proceso electoral de produzca. Cuando dan un "trabajo digno" con la condición de uniformar al trabajador al mejor estilo de los militantes del partido de gobierno y la obligación expresa de asistir a las concentraciones y manifestaciones públicas que tenga la revolución, juegan con la dignidad y coartan las libertades personales. Cuando dicen que puedes ser médico, abogado, ingeniero y mucho más, en tan sólo 2-3 años, no están "dignificando la educación", están jugando con los sueños de aquellos que sienten que por fin tendrán una profesión para abrirse paso en el mundo laboral y en definitiva, los hacen estrellarse contra un muro gigante llamado realidad, donde probablemente no sean tan competitivos como les prometieron que serían. Cuando hablan de un "servicio médico digno" para los venezolanos y rechazan a los profesionales de la medicina de nuestro país, nos quitan la oportunidad de demostrar el talento que formamos en nuestras universidades y que quiere estar al servicio de sus compatriotas.
Es curioso, pero lo digno para esta revolución, atenta contra la dignidad. O al menos con ese concepto que muchos de nosotros manejábamos antes de vernos inmenso en un proceso que con motores a toda marcha, procesos de revisión, rectificación y reimpulso, poco han logrado avanzar, si es que lo han hecho; porque el avance de un país jamás se medirá por los años que un gobernante lleva en el poder, o por el tiempo que sea implementado un determinado ideal político. El avance de los pueblos no es más que la independencia que tengamos para lograr dignamente nuestras metas, con base en la constancia y el trabajo duro.
RBR
Viendo esto, me surge una duda válida. ¿Qué es realmente "lo digno"? ¿Se habrán equivocado mis padres al enseñarme este concepto? Veamos. Para mi, lo digno es tener la convicción que con mucho trabajo y constancia se pueden lograr las metas que nos trazamos, más lento que quienes lo hacen por los caminos fáciles, de eso no tengan duda, pero con la tranquilidad y la verdadera dignidad de haberlo hecho por tus propios medios.
Ahora bien, cuando regalan una "vivienda digna" no hacen más que arrebatarle la dignidad a los beneficiados, amarrándolos a un ideal político y pasándole una factura en cuanto proceso electoral de produzca. Cuando dan un "trabajo digno" con la condición de uniformar al trabajador al mejor estilo de los militantes del partido de gobierno y la obligación expresa de asistir a las concentraciones y manifestaciones públicas que tenga la revolución, juegan con la dignidad y coartan las libertades personales. Cuando dicen que puedes ser médico, abogado, ingeniero y mucho más, en tan sólo 2-3 años, no están "dignificando la educación", están jugando con los sueños de aquellos que sienten que por fin tendrán una profesión para abrirse paso en el mundo laboral y en definitiva, los hacen estrellarse contra un muro gigante llamado realidad, donde probablemente no sean tan competitivos como les prometieron que serían. Cuando hablan de un "servicio médico digno" para los venezolanos y rechazan a los profesionales de la medicina de nuestro país, nos quitan la oportunidad de demostrar el talento que formamos en nuestras universidades y que quiere estar al servicio de sus compatriotas.
Es curioso, pero lo digno para esta revolución, atenta contra la dignidad. O al menos con ese concepto que muchos de nosotros manejábamos antes de vernos inmenso en un proceso que con motores a toda marcha, procesos de revisión, rectificación y reimpulso, poco han logrado avanzar, si es que lo han hecho; porque el avance de un país jamás se medirá por los años que un gobernante lleva en el poder, o por el tiempo que sea implementado un determinado ideal político. El avance de los pueblos no es más que la independencia que tengamos para lograr dignamente nuestras metas, con base en la constancia y el trabajo duro.
RBR
jueves, 10 de enero de 2013
"Pan y circo", pero sobre todo circo
Así cómo cuando te decían tus abuelos: "revisa bien lo que compras, no te vayan a meter gato por liebre"; así le hicieron a más de 8 millones de venezolanos que entre atropellos, amenazas, sobornos y convicción, le dieron su apoyo el pasado 7 de octubre a Hugo Chávez para reelegirlo por 6 años más como presidente de la República Bolivariana de Venezuela y hoy le entregan a Nicolás Maduro, un presidente "democrático" al que no lo respalda ni un solo voto. Así pues, electores y electoras del chavismo, el INDEPABIS debería recibirles sus denuncias, porque Maduro es una oferta engañosa.
¿Cómo llegamos hasta acá? la historia corta es más o menos esta: después de un pronunciamiento de Luisa Estela Morales, magistrada del Tribunal Supremo de Justicia (09/01/2013), los venezolanos nos enteramos de varias cosas, sin anestesia y de un sólo trago:
1- El presidente está cumpliendo "funciones de salud" y por tal motivo no estará presente el día de su juramentación.
2- Considerando que la constitución es un instrumento moldeable para la revolución, la interpretación dada por el TSJ, palabras más, palabras menos, nos dice en perfecto castellano algo como: "La juramentación es un acto meramente protocolar, en tal sentido le informamos al comandante presidente que su cargo estará acá, "bien cuidao" para cuando se mejore. Tómeselo con calma, aquí nadie está apurado"
3- Si ya llevamos 14 años y vamos para 20, ¿por qué no decretar "continuidad administrativa"? Ya que el jefe no está, sigamos todos en nuestros cargos y aumentemos nuestros sueldos concienzudamente.
4- Diosdado, en el PSUV no te queremos. Mejor dejemos a Nicolás en este tiempo indefinido de permiso remunerado que le damos al presidente electo.
Señores, lo que presenciamos el 9 de enero fue un golpe a la democracia con mucha delicadeza, tanta que lo hicieron a la luz del día y en presencia de medios nacionales e internacionales. Y lo que vimos el 10 de enero fue la consumación de la burla más grande que han hecho con nosotros. Unos mandatarios que con cheque en mano vinieron a darnos discursos de adoración al héroe supremo de la revolución, a felicitar a la nueva Cuba que nace en América y a decirnos que tenemos la responsabilidad de impulsar el socialismo en el mundo; fueron las guindas que decoraron la tremenda torta que pusimos. Tuvimos de todo y para todos los gustos, y en cadena nacional, así como le gusta(ba) al máximo líder.
Por otra parte, tenemos una oposición que juega a auto destruirse, con unos discursos que no se alinean entre sí, por todo el tema de la libertad de pensamiento y nuestra lógica infalible de remar en sentidos distintos para ir hacia el mismo lugar. Con unos liderazgos buscando pescar en río revuelto y con los "cabeza caliente" de siempre que llaman a la calle para que tengamos a jóvenes y desesperados como carne de cañón.
Este es nuestro circo, con funciones diarias y en diversos horarios, con un ticket gratis, pero que muchas veces nos cuesta la vida o al menos un buen susto. Saludos al país del presidente sin votos, de la constitución de desecho y del otrora héroe revolucionario de América y el mundo que hoy no es más que una inmensa duda.
RBR
¿Cómo llegamos hasta acá? la historia corta es más o menos esta: después de un pronunciamiento de Luisa Estela Morales, magistrada del Tribunal Supremo de Justicia (09/01/2013), los venezolanos nos enteramos de varias cosas, sin anestesia y de un sólo trago:
1- El presidente está cumpliendo "funciones de salud" y por tal motivo no estará presente el día de su juramentación.
2- Considerando que la constitución es un instrumento moldeable para la revolución, la interpretación dada por el TSJ, palabras más, palabras menos, nos dice en perfecto castellano algo como: "La juramentación es un acto meramente protocolar, en tal sentido le informamos al comandante presidente que su cargo estará acá, "bien cuidao" para cuando se mejore. Tómeselo con calma, aquí nadie está apurado"
3- Si ya llevamos 14 años y vamos para 20, ¿por qué no decretar "continuidad administrativa"? Ya que el jefe no está, sigamos todos en nuestros cargos y aumentemos nuestros sueldos concienzudamente.
4- Diosdado, en el PSUV no te queremos. Mejor dejemos a Nicolás en este tiempo indefinido de permiso remunerado que le damos al presidente electo.
Señores, lo que presenciamos el 9 de enero fue un golpe a la democracia con mucha delicadeza, tanta que lo hicieron a la luz del día y en presencia de medios nacionales e internacionales. Y lo que vimos el 10 de enero fue la consumación de la burla más grande que han hecho con nosotros. Unos mandatarios que con cheque en mano vinieron a darnos discursos de adoración al héroe supremo de la revolución, a felicitar a la nueva Cuba que nace en América y a decirnos que tenemos la responsabilidad de impulsar el socialismo en el mundo; fueron las guindas que decoraron la tremenda torta que pusimos. Tuvimos de todo y para todos los gustos, y en cadena nacional, así como le gusta(ba) al máximo líder.
Por otra parte, tenemos una oposición que juega a auto destruirse, con unos discursos que no se alinean entre sí, por todo el tema de la libertad de pensamiento y nuestra lógica infalible de remar en sentidos distintos para ir hacia el mismo lugar. Con unos liderazgos buscando pescar en río revuelto y con los "cabeza caliente" de siempre que llaman a la calle para que tengamos a jóvenes y desesperados como carne de cañón.
Este es nuestro circo, con funciones diarias y en diversos horarios, con un ticket gratis, pero que muchas veces nos cuesta la vida o al menos un buen susto. Saludos al país del presidente sin votos, de la constitución de desecho y del otrora héroe revolucionario de América y el mundo que hoy no es más que una inmensa duda.
RBR
lunes, 31 de diciembre de 2012
Un clavo no siempre saca otro clavo
Permítanme hablarles por masoquismo, costumbre o determinación de las pasadas elecciones. Dicen por ahí que no es bueno hacer leña del árbol caído, pero soy de los que cree en la reflexión como un potente motor del aprendizaje, un proceso que sin duda nos ha costado asimilar que es constante en el tiempo.
Queda claro que los fenómenos electorales y organizacionales no están del lado de quienes nos oponemos a la revolución, también y aunque a los creyente nos parezca cuando menos injusto, todo parece indicar que allá en el cielo no están muy pendientes de nuestra situación política, por lo que siempre repito una consigna a modo de recordatorio personal: "los rezos sin votos no cambian presidentes".
Este 2012 representó para muchos venezolanos una expectativa de cambio que no se había respirado con tanta convicción en los últimos 14 años, sin embargo, una mayoría cuestionada por muchos y aceptada por otros, impuso para el país su imperioso deseo de 6 años más de revolución, justo cuando a su líder ese periodo pudiese parecerle lo más cercano a la eternidad.
Cerramos un año con un presidente reelecto con un comprometido estado de salud, con un sucesor nombrado en cadena nacional y con una oposición que parece desdibujare entre los intereses personales y organizacionales. Cuesta creer que tras 14 años de un libreto con pocas variaciones, nosotros como sociedad debamos exigir a los liderazgos políticos que respaldamos que en estos momentos de incertidumbre tengan la suficiente madurez para ver más allá de lo que sus aspiraciones le permiten. Es duro decirlo y poniéndome en su lugar, debe ser duro renunciar al concepto tradicional de la política que hemos asumido como nación, pero es hora de crecer y de dar un paso al frente, porque este daño sistemático a la nación es responsabilidad de todos. Por ejemplo, Zulia, Carabobo y Nueva Esparta tienen que ser motivo obligado de reflexión. Eso nos indica que la gente esta en busca de nuevos liderazgos y sólo los que sean capaces de brindar esa opción lograrán capitalizar nuevos espacios de poder.
Un clavo no siempre saca otro clavo
Henrique Capriles logró mantenerse con vida en la arena política luego de su reciente triunfo en las elecciones regionales. Para nadie era un secreto que Miranda representaba la verdadera meta en esa "victoria perfecta" de la que nos hablaban los partidarios del presidente, pero tampoco puede ser un secreto que quedó en evidencia un marcado retroceso dentro de las filas opositoras al no poder mantener espacios importantes que ya habíamos conquistado. La victoria regional de Capriles, quien hasta ahora se perfila como el líder de la bandada opositora (con marcados detractores y competidores dentro de sus filas), fue un clavo que no logró sacar el anterior, pero lo deja en una posición interesante frente a cualquier eventualidad que pueda surgir en los próximos días.
Un interesante 2013
Sería poco responsable de mi parte desearles un próspero 2013, porque todo apunta a un deterioro indetenible de nuestra economía y una compleja situación política debido al estado de salud del presidente (esto basado en información oficial, a no ser que nuevamente nos sigan engañando con el tema).
A quienes me acompañaron en la intermitencia de mis artículos este año, les deseo mucha paciencia, tolerancia, sabiduría y paz para este nuevo año, créanme la vamos a necesitar para afrontar los nuevos retos que nos ponga un país del que nos podemos quejar de todo, menos de que sea aburrido.
Reitero mi compromiso a seguir conversando con ustedes en 2013, intentando ser más constante esta vez.
RBR
Queda claro que los fenómenos electorales y organizacionales no están del lado de quienes nos oponemos a la revolución, también y aunque a los creyente nos parezca cuando menos injusto, todo parece indicar que allá en el cielo no están muy pendientes de nuestra situación política, por lo que siempre repito una consigna a modo de recordatorio personal: "los rezos sin votos no cambian presidentes".
Este 2012 representó para muchos venezolanos una expectativa de cambio que no se había respirado con tanta convicción en los últimos 14 años, sin embargo, una mayoría cuestionada por muchos y aceptada por otros, impuso para el país su imperioso deseo de 6 años más de revolución, justo cuando a su líder ese periodo pudiese parecerle lo más cercano a la eternidad.
Cerramos un año con un presidente reelecto con un comprometido estado de salud, con un sucesor nombrado en cadena nacional y con una oposición que parece desdibujare entre los intereses personales y organizacionales. Cuesta creer que tras 14 años de un libreto con pocas variaciones, nosotros como sociedad debamos exigir a los liderazgos políticos que respaldamos que en estos momentos de incertidumbre tengan la suficiente madurez para ver más allá de lo que sus aspiraciones le permiten. Es duro decirlo y poniéndome en su lugar, debe ser duro renunciar al concepto tradicional de la política que hemos asumido como nación, pero es hora de crecer y de dar un paso al frente, porque este daño sistemático a la nación es responsabilidad de todos. Por ejemplo, Zulia, Carabobo y Nueva Esparta tienen que ser motivo obligado de reflexión. Eso nos indica que la gente esta en busca de nuevos liderazgos y sólo los que sean capaces de brindar esa opción lograrán capitalizar nuevos espacios de poder.
Un clavo no siempre saca otro clavo
Henrique Capriles logró mantenerse con vida en la arena política luego de su reciente triunfo en las elecciones regionales. Para nadie era un secreto que Miranda representaba la verdadera meta en esa "victoria perfecta" de la que nos hablaban los partidarios del presidente, pero tampoco puede ser un secreto que quedó en evidencia un marcado retroceso dentro de las filas opositoras al no poder mantener espacios importantes que ya habíamos conquistado. La victoria regional de Capriles, quien hasta ahora se perfila como el líder de la bandada opositora (con marcados detractores y competidores dentro de sus filas), fue un clavo que no logró sacar el anterior, pero lo deja en una posición interesante frente a cualquier eventualidad que pueda surgir en los próximos días.
Un interesante 2013
Sería poco responsable de mi parte desearles un próspero 2013, porque todo apunta a un deterioro indetenible de nuestra economía y una compleja situación política debido al estado de salud del presidente (esto basado en información oficial, a no ser que nuevamente nos sigan engañando con el tema).
A quienes me acompañaron en la intermitencia de mis artículos este año, les deseo mucha paciencia, tolerancia, sabiduría y paz para este nuevo año, créanme la vamos a necesitar para afrontar los nuevos retos que nos ponga un país del que nos podemos quejar de todo, menos de que sea aburrido.
Reitero mi compromiso a seguir conversando con ustedes en 2013, intentando ser más constante esta vez.
RBR
jueves, 29 de noviembre de 2012
¿El enfermo es Chávez o somos nosotros?
El estado de salud del primer mandatario nacional es un "asunto de estado" y debería ser de conocimiento público, sin embargo, en nuestro país esta es una de las tantas contradicciones que forman parte de nuestra cotidianidad. Bien es sabido por todos que el tema del cáncer que sufre el presidente de Venezuela ha estado envuelto en una maraña de rumores, debe haber por ahí más de un doctor que se haya hecho famoso en las redes sociales o entre sus pacientes asegurando tener información de alguno de sus colegas que indica que la situación para el presidente pinta bien, mal o muy mal, según sea su tendencia política. Porque cabe hacer la aclaratoria que en Venezuela no existe gente sin tendencia, sólo que la gran mayoría da muestras de ella coyunturalmente.
El tema está en que esta incertidumbre se ha convertido en un círculo vicioso que nos tiene a todos dando vueltas intentando buscar alguna explicación; explicación, que dicho sea de paso, nos corresponde por derecho. Este asunto fue perdiendo fuerza en la campaña electoral, cuando las ausencias fueron disminuyendo mientras nos acercábamos a la recta final y eso significó para muchos la total recuperación para el presidente y para otros un parapeto cubano que aderezado con un cóctel de fármacos le permitía estar de pie a expensas de un inhumano dolor físico. "El Cáncer Presidencial" retoma su espacio en el imaginario colectivo de todos los venezolanos y mayoritariamente de quienes nos oponemos a él, cuando luego de la reelección presidencial, las apariciones públicas del presidente han sido escasas y escuetas. Pero esta semana llegamos al clímax, luego de una "larga" estadía en el país, el primer mandatario solicita ante la Asamblea Nacional, un permiso para ausentarse de la nación para someterse a una serie de tratamientos para consolidar su recuperación. Aquí se nos embochinchó el país nuevamente. Ya salieron los profetas de la ciencia a asegurar, así como lo han hecho durante año y medio, que los días del presidente están contados y eso ha generado una nueva esperanza entre quienes vimos frustrados nuestros sueños de cambio el 7 de octubre.
Señores, esto es como mínimo, una suerte de enfermedad que nos aqueja. Depositar nuestras esperanzas en un hecho natural es la antesala a darnos por vencidos completamente. Mientras perdemos tiempo averiguando sobre el tratamiento de oxigenación hiperbárica, desaprovechamos la oportunidad de convencer a más gente sobre la necesidad imperiosa de construir una opción alternativa de país; mientras leemos a médicos de Twitter, perdemos el foco de trabajar por consolidar los espacios regionales que hemos conquistado. Mientras seguimos en esto, el mapa se viste de rojo, los rojos acumulan el poder, olvidamos las comunas y la postergación de las elecciones de los alcaldes, pasamos por alto la devaluación implícita de nuestra moneda y sí, vale decirlo, nos aferramos a una opción cobarde, olvidando que aquí el cobarde es otro.
No nos enfermemos, sigamos caminando el camino que hemos trazado. Tarde o temprano el esfuerzo rendirá sus frutos.
RBR
El tema está en que esta incertidumbre se ha convertido en un círculo vicioso que nos tiene a todos dando vueltas intentando buscar alguna explicación; explicación, que dicho sea de paso, nos corresponde por derecho. Este asunto fue perdiendo fuerza en la campaña electoral, cuando las ausencias fueron disminuyendo mientras nos acercábamos a la recta final y eso significó para muchos la total recuperación para el presidente y para otros un parapeto cubano que aderezado con un cóctel de fármacos le permitía estar de pie a expensas de un inhumano dolor físico. "El Cáncer Presidencial" retoma su espacio en el imaginario colectivo de todos los venezolanos y mayoritariamente de quienes nos oponemos a él, cuando luego de la reelección presidencial, las apariciones públicas del presidente han sido escasas y escuetas. Pero esta semana llegamos al clímax, luego de una "larga" estadía en el país, el primer mandatario solicita ante la Asamblea Nacional, un permiso para ausentarse de la nación para someterse a una serie de tratamientos para consolidar su recuperación. Aquí se nos embochinchó el país nuevamente. Ya salieron los profetas de la ciencia a asegurar, así como lo han hecho durante año y medio, que los días del presidente están contados y eso ha generado una nueva esperanza entre quienes vimos frustrados nuestros sueños de cambio el 7 de octubre.
Señores, esto es como mínimo, una suerte de enfermedad que nos aqueja. Depositar nuestras esperanzas en un hecho natural es la antesala a darnos por vencidos completamente. Mientras perdemos tiempo averiguando sobre el tratamiento de oxigenación hiperbárica, desaprovechamos la oportunidad de convencer a más gente sobre la necesidad imperiosa de construir una opción alternativa de país; mientras leemos a médicos de Twitter, perdemos el foco de trabajar por consolidar los espacios regionales que hemos conquistado. Mientras seguimos en esto, el mapa se viste de rojo, los rojos acumulan el poder, olvidamos las comunas y la postergación de las elecciones de los alcaldes, pasamos por alto la devaluación implícita de nuestra moneda y sí, vale decirlo, nos aferramos a una opción cobarde, olvidando que aquí el cobarde es otro.
No nos enfermemos, sigamos caminando el camino que hemos trazado. Tarde o temprano el esfuerzo rendirá sus frutos.
RBR
jueves, 1 de noviembre de 2012
En el país de las campañas
Arranca una nueva campaña electoral en Venezuela y es válida la ocasión para preguntarnos si efectivamente hemos dejado en algún momento de estar en campaña o si estas constantes fiestas electorales buscan darle un disfraz democrático a una revolución a la que no le calza muy bien ese adjetivo.
En todo caso, ya este procesó arrancó. Y ahora el 16 de diciembre pasa a convertirse en esa fecha mítica donde, sí los resultados no son como esperamos: pues se acaba el país, el sol no vuelve a salir y en Maiquetía no entrará la gente ansiosa por salir de "esta desidia" y probar suerte en otras latitudes. Así hemos vivido más de una decena de procesos electorales y eso en definitiva no debe ser sano. Algo nos debe haber trastocado este continuo estrés por esa Venezuela que se acaba y ese sol que se apaga al día siguiente de una elección.
Les adelanto algo y no porque sea un vidente reconocido, pero lo digo por experiencia, el 17 de diciembre saldrá el sol, así como salió el 8 de octubre aún y cuando muchos de nosotros, con los ojos hinchados, no quisimos verlo de esa manera.
Aquí el reto es conservar los espacios que tenemos y avanzar en la consecución de algunos nuevos. Esta es una campaña muy corta donde el foco debe radicar en la organización, la movilización y en una constante exigencia a los árbitros electorales para que asuman su rol y no se vean tentados a usar la franela de alguno de los equipos. En esta campaña nos jugamos la estructura federal del país y sin lugar a dudas, las acciones para desmotivar y desmovilizar el voto opositor serán el común denominador de la estrategia revolucionaria.
El único método efectivo que he encontrado para no sucumbir ante los estragos del estrés electoral es convertirme en parte activa de cada campaña, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de ser protagonista o ser espectador. He elegido ser protagonista y les cuento que algunas veces con más alegría y otras con menos, siempre he logrado ver el vaso "medio lleno" al día siguiente.
A levantarse, a votar, a ser parte de esto. ¡A ganar!
RBR
Sandy y la miseria mediática
El huracán Sandy ha hecho estragos en cada uno de sus recorridos y muy probablemente para usted, estimado lector, sólo los hechos de Nueva York y sus alrededores han llamado su atención y ha logrado aumentar sus plegarias cotidianas por la vida de tanta gente que se vio azotada por la fuerza de la naturaleza. No lo culpo, los medios de comunicación han jugado erróneamente su papel en esta oportunidad. Pusieron por encima el show y la escenografía, dejando a un margen el lado humano y su carácter irrenunciable de servidores públicos.
Sandy no sólo pasó con fuerza por Nueva York, también lo hizo en nuestras costas caribeñas y poco fue lo que nos enteramos. En Cuba hay más de 20 muertos y en Haití la situación es mucho peor; las últimas cifras que arrojan las organizaciones voluntarias hablan de 54 muertos y para ser un poco más explícitos, el huracán destruyó muchos de los refugios donde aún se encuentran los afectados del terremoto de enero de 2010. Esta situación no fue tan llamativa para los medios de comunicación como aquella imagen de un policía surcando las calles de la Gran Manzana con una lancha. O aquella donde se ve una estación de metro inundada, o la que muestra algunas embarcaciones apostadas en mitad de la carretera costera.
Los medios discriminaron y nos mandaron un mensaje contundente: Aquí hay categoría entre las víctimas. Hay víctimas más importantes que otras y en este caso las de Nueva York se llevaron ese mérito.
Solo a título de reflexión, Sandy nos dejó ver una profunda miseria mediática y una increíble miseria humana.
RBR
Sandy no sólo pasó con fuerza por Nueva York, también lo hizo en nuestras costas caribeñas y poco fue lo que nos enteramos. En Cuba hay más de 20 muertos y en Haití la situación es mucho peor; las últimas cifras que arrojan las organizaciones voluntarias hablan de 54 muertos y para ser un poco más explícitos, el huracán destruyó muchos de los refugios donde aún se encuentran los afectados del terremoto de enero de 2010. Esta situación no fue tan llamativa para los medios de comunicación como aquella imagen de un policía surcando las calles de la Gran Manzana con una lancha. O aquella donde se ve una estación de metro inundada, o la que muestra algunas embarcaciones apostadas en mitad de la carretera costera.
Los medios discriminaron y nos mandaron un mensaje contundente: Aquí hay categoría entre las víctimas. Hay víctimas más importantes que otras y en este caso las de Nueva York se llevaron ese mérito.
Solo a título de reflexión, Sandy nos dejó ver una profunda miseria mediática y una increíble miseria humana.
RBR
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