jueves, 1 de noviembre de 2012

Sandy y la miseria mediática

El huracán Sandy ha hecho estragos en cada uno de sus recorridos y muy probablemente para usted, estimado lector, sólo los hechos de Nueva York y sus alrededores han llamado su atención y ha logrado aumentar sus plegarias cotidianas por la vida de tanta gente que se vio azotada por la fuerza de la naturaleza. No lo culpo, los medios de comunicación han jugado erróneamente su papel en esta oportunidad. Pusieron por encima el show y la escenografía, dejando a un margen el lado humano y su carácter irrenunciable de servidores públicos.

Sandy no sólo pasó con fuerza por Nueva York, también lo hizo en nuestras costas caribeñas y poco fue lo que nos enteramos. En Cuba hay más de 20 muertos y en Haití la situación es mucho peor; las últimas cifras que arrojan las organizaciones voluntarias hablan de 54 muertos y para ser un poco más explícitos, el huracán destruyó muchos de los refugios donde aún se encuentran los afectados del terremoto de enero de 2010. Esta situación no fue tan llamativa para los medios de comunicación como aquella imagen de un policía surcando las calles de la Gran Manzana con una lancha. O aquella donde se ve una estación de metro inundada, o la que muestra algunas embarcaciones apostadas en mitad de la carretera costera.

Los medios discriminaron y nos mandaron un mensaje contundente: Aquí hay categoría entre las víctimas. Hay víctimas más importantes que otras y en este caso las de Nueva York se llevaron ese mérito.

Solo a título de reflexión, Sandy nos dejó ver una profunda miseria mediática y una increíble miseria humana.

RBR

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